Ciudades Descritas en Mística Natural: Milán, Italia

 

En el Capítulo XX. Risas Provocadas de la novela Mística Natural; Sebástian y Luna emprendieron un recorrido por diferentes localidades del mundo. Unas de esas ciudades fue Milán en Italia.

Durante un día, Luna compartió con su hermana Bulan un paseo por esta hermosa ciudad, disfrutando la compañía de la otra y de las preciosidades que Milán ofrece.

 “…un exuberante jardín de frondosos árboles, donde huertos de flores amarillas, blancas, moradas y rojas rodeaban unos bien cuidados senderos blancuzcos.

—¿Dónde estamos? —preguntó Luna extasiada.

—Il Castello Sforzesco —respondió Bulan imitando un acento italiano”.

Al terminar su recorrido por el castillo, se dispusieron a recorrer uno de las pintorescas avenidas más populares de esta cosmopolita, donde además saborearon un delicioso almuerzo.

“El sendero empedrado estaba cercado por magníficos edificios que parecían ser de un estilo típico del Imperio Austrohúngaro.

—Esta calle es Via Dante —explicó Bulan”.

“Al terminar, caminaron hacia Piazza Cordusio, luego pasaron por Via Mercanti y llegaron finalmente a uno de los puntos de Italia que Luna siempre había querido conocer: Piazza del Duomo.

Luna contempló la maravillosa Catedral de Milán, afamada por ser la segunda catedral más grande del mundo, después de la de San Pedro en Roma.”

Esta espectacular edificación, que desborda historia, elegancia y cultura, es una parada obligatoria cuando se visita esta ciudad. Su nave central, sus pilares, estatuas y cuadros es algo digno de admirar por lo menos una vez en la vida.

Luego de la visita a este monumento, las hermanas Polleo se dirigieron a uno de los centros comerciales más lujosos del mundo: las Galerías Vittorio Emanuele II.

“Salieron de la catedral y se acercaron al majestuoso Arco de Triunfo que daba entrada a las nombradas galerías. La perfección arquitectónica no dejaba de sorprenderla, el piso del luminoso salón era un encantador collage de mosaicos en tonos azules, sepias y ocres”.

Después de recorrer las majestuosas galerías, se dirigieron hacia el arco de entrada y salida que se encontraba al otro extremo del pasillo para conocer la Piazza della Scala, donde admiraron la sede al ayuntamiento de la ciudad, el Palazzo Marino, así como uno de los centros culturales más importantes de Italia: Teatro alla Scala.

“A pesar de su fascinante aspecto dórico, Luna no podía quitarle la mirada a lo que estaba tras la escultura en el extremo opuesto: el Teatro alla Scala. Imponente, entre tonos blancuzcos y beige, los arcos de la entrada parecían invitarla a acercarse…”

Luego de echarle una ojeada al museo del teatro donde se encontraban tesoros de Toscanini, Mozart y Chopin, se dispusieron a terminar su recorrido de esta maravillosa metrópoli conocida como Milán.

“Cerca de las cinco de la tarde, se transportaron de vuelta a las oficinas de VitaEco…”

 

 

 





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